Frente al modelo de empresa imperante basado en proyectos individuales, estructuras jerárquicas y con la rentabilidad económica como único objetivo, la fórmula de la Sociedad Laboral resiste como alternativa de presente y futuro con una apuesta basada en la primacía de las personas sobre el capital. Una opción que pone a los trabajadores en el centro y en la que van a ser dueños de su propio destino a través de la participación en la propiedad de ese proyecto. Un punto de partida diferenciador cuyo impacto repercute más allá de la propia organización.

Las Sociedades Laborales son empresas competitivas, comprometidas con su entorno, con el desarrollo local, son empresas preocupadas por la sostenibilidad no solamente ambiental, sino también del propio proyecto. Y son empresas que regulan muy bien las desigualdades existentes en nuestra sociedad desde el punto de vista económico, a través de la redistribución de la renta y la participación en los beneficios.

Las Sociedades Laborales son sociedades mercantiles en las que la mayoría del capital social es propiedad de las personas trabajadoras que prestan servicios retribuidos en ellas, en virtud de una relación laboral contractual por tiempo indefinido. Actualmente hay unas 6.500 empresas en España que funcionan con este modelo, a las que los años de incertidumbre también han hecho daño, pero en los que han demostrado ser un modelo más resiliente que aquellas que no se engloban dentro de la Economía Social.