“La gestión participativa nos permite aprovechar todas las miradas diferentes para crear un proyecto compartido”

Entrevista con Mariangélica Martínez Chávez, Directora General de Sutargi

A.M.S

Sutargi es un proyecto dedicado a la inserción laboral e integración social de personas con discapacidad psíquica, física o sensorial y personas en riesgo de exclusión social, a través de la formación, la oferta de empleo, la intermediación y el acompañamiento. En la jornada sobre la Sociedad Laboral celebrada en San Sebastián, presentaron su empresa como caso de éxito de este modelo jurídico.

¿Cómo surgió el proyecto de Sutargi? ¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde su fundación en el año 1992 hasta el día de hoy, en el que cuentan con una plantilla formada por más de 160 trabajadores?

Sutargi nació en 1992 por la visión de padres y madres de personas con discapacidad que estaban convencidos de que sus hijos e hijas debían tener un futuro, debían contar con la oportunidad de desarrollar sus capacidades y elegir un camino de crecimiento. Nuestro origen siempre ha estado ligado a la Asociación Ortzadar, cuya finalidad es aportar apoyo social y alternativas al tiempo libre de las personas con discapacidad, y Ortzadar Ikastetxea, una escuela de segunda oportunidad. Esta cercanía entre ambas organizaciones puso de manifiesto la necesidad de abordar una tercera vertiente: la laboral, y de allí surgió Sutargi para ofrecer oportunidades sociolaborales a las personas con discapacidad.

Sutargi ha sabido adaptarse a lo largo de los años para crecer de forma progresiva y estable, siempre poniendo el foco en las personas. Cualquier iniciativa o actividad nueva se analiza desde su contribución al desarrollo de las personas más vulnerables. Ha apostado por la formación y el acompañamiento cercano para ayudar a que las personas puedan desarrollar todo su potencial.

Desde la gestión del día a día, ¿cómo se conjuga este carácter vocacional con el mantenimiento y la mejora de los resultados empresariales?

Este equilibrio suele ser difícil, pero facilita que las empresas con las que trabajamos nos elijan no solo porque somos competitivos en precios y condiciones, sino por el impacto que generamos para nuestras personas. No visualizamos una relación meramente económica con nuestros clientes, sino que entendemos la relación como un entorno colaborativo de beneficio mutuo. Esto exige una labor constante de sensibilización de nuestras personas y sus necesidades.