Tal como sucede a nivel de la economía española en general, la mayor parte de las sociedades laborales españolas son de reducida dimensión, es decir son mayoritariamente pymes y, aún más, microempresas, es decir tienen menos de diez empleados/as. Esto se traduce en una dificultad para aprovechar ciertas oportunidades del mercado, así el acceso a determinado tipo de recursos tecnológicos, financieros, etc.

Ahora bien, tal como señala la Estrategia Española de Economía Social 2023-2027 las empresas de este ámbito identifican en gran medida como un factor de competitividad la necesidad de mejorar la cooperación dentro del sector como vía para superar los obstáculos ligados al tamaño empresarial (78,3 %). Esta necesidad se sitúa en la tercera posición solo por detrás de factores como la escasa presencia en sectores tecnológicos y en actividades conexas de alto crecimiento y valor añadido (87,0%) y de las dificultades para elevar los niveles de internacionalización de la ES en los sectores de servicios (80,4 %).